A pesar de lo que pueda parecer con ese título, no estoy aquí para hablaros de Pokémon. Se trata de la brillante y millonaria idea que un día un hombre tuvo de ponerle a un caramelo un palo. Su forma redonda y su manejabilidad conquistaron a toooodo el mundo.
Hoy, después de incluso años, me he decidido por comprarme uno de esos "Chupa Chups". Dicen que es bueno comerlos cuando alguien pretende dejar de fumar, así que hice el esfuerzo por pagar ese precio desorbitado que el euro ha colocado a la globalidad de "los chuches" y snacks y me he comprado uno de chocolate y vainilla.
Estaba harto de los caramelos cutres de recepción de hotel que duran en la boca 4 minutos y tienen un sabor espantoso, así que en cuanto agarré el palo esbocé una pequeña sonrisa.
Cogí fuerza y tiré del plástico. Cogí un poco más de fuerza y tiré de nuevo del plástico. Mordí un pequeño trozo que sobresalía y otra vez lo intenté, pero con los dientes. Se rompió. Repetí este paso varias veces; el resultado fue el mismo, pero cada vez con más baba. Cuando me di cuenta, me había quedado sin plástico del que tirar y el caramelo continuaba encapuchado. Incomprensiblemente, me armé de paciencia. Normalmente ya no tengo mucha, y cuando un estúpido caramelo lleno de babas me mira con aires de superioridad porque soy incapaz de abrirlo... incluso menos. Aún así, le di una última oportunidad y ataqué desde arriba. Conseguí hacerle una pequeña apertura con uno de los colmillos, mi lengua entró por fin en contacto (minimísimamente) con el caramelo, algo aparentemente bueno, pero no cuando tratas de abrir algo con la boca. Lo único que ocurrió fue una repentina segregación de saliva que puso aquello perdido (qué imagen tan poco agradable, lo sé, pero para que os hagáis una idea he visto bulldogs con los alrededores de la boca más secos).
Finalmente, pude hacer más y más grande esa apertura y conseguí desvestir la bola de caramelo con más pena que gloria. Hay veces que tienes suerte y abres los "chupas" a la primera. Cuando das el primer tirón y no sale... ya te preparas para lo peor.
Hacía tiempo que me había hecho esa pregunta, pero ayer volvió a rondar mi cabeza... ¿Por qué no pueden hacer un envoltorio menos rústico?
Parecerá una situación absurda, pero ¿a quién no le ha pasado esto alguna vez? Como tu bien dices amigo Jorge, si no lo consigues a la primera, prepárate para una odisea de babas y desesperación.
ResponderEliminar