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jueves, 1 de septiembre de 2011

Qué tal?

Desde hace tiempo, se ha venido utilizando la expresión "qué tal?" como un saludo. Igual que "hola!" o incluso, buscando más puntos en común, "qué pasa?".

El problema surge cuando alguien no tiene adherido a su conocimiento la expresión dicha como un simple saludo. Esto es, tú te cruzas con alguien y con una sonrisa dices: "ey qué tal?", mientras desvías tu mirada y te propones a seguir con tu camino. Entonces es cuando el sujeto saludado que no ha sido educado en las artes de la retórica responde iniciando una conversación que tú nunca has querido empezar.

"Bien, bien, por aquí, ultimando vacaciones, (y lo peor...) QUÉ TAL TÚ?". No... no... tío... no... Y después de ver las ganas de conversar que tiene qué haces? Te vas así como así? Finges no haberlo escuchado? O eres franco con el y le dices: "Tío, era un qué tal de chao, de que adiós muy buenas". Duro.


Pues esta es otra de esas pequeñas nimiedades que me atormentan. Espero que disfrutarais del verano.

viernes, 29 de julio de 2011

Avery

Es frecuente ver en estaciones, centros comerciales o incluso bajo soportales básculas que muy amablemente intercambian información sobre tu peso a cambio de una moneda. Quiero recordar que por mucho dinero que le eches de más no te van a decir que estás más delgado/a.

El problema llega cuando observamos que en el círculo central de la máquina aparecen unas letras grandes y en negrita que ponen "AVERY".

Atrapantes hasta el punto de no usarlas por miedo a su funcionamiento, pero no! Simplemente es la marca. En mi opinión un nombre poco acertado para una máquina que funciona con dinero y sin supervisión, ya que la mínima duda hará que tu moneda se conserve en el bolsillo.

Así que si algún día veis este mítico cartelito de espejo con las letras negras de Avery no temais y pesaos. Entonces temed, gorditos míos.

lunes, 4 de julio de 2011

Riiiiiiin riiii(púm!)

Ya sean altos o bajos, negros o blancos, hombres o mujeres o Carmen de Mairena, el conjunto de la humanidad desde pocos años atrás se ha venido conformando en dos grupos claramente diferenciados a los que pocas excepciones se escapan. Estos son: las personas que ponen como despertador del móvil canciones lentas y los que ponen canciones cañeras.

Ambos exponen sus argumentos a dos puntos clave. Los que buscan levantarse de buen humor y sosegadamente y los que buscan la ducha de agua fría desde la misma cama. Sea cual sea el grupo de pertenencia, todos cometemos el mismo error, poner canciones que nos gustan como despertador.

Sólo se necesitan unos días, quizás semanas, para arrepentirse la vida entera. Cuando escogemos nuestro tono despertador no tenemos en cuenta el futuro que le ampara a esa canción en nuestra mente; decimos:
A) "Oh! esta me encanta y además me despierto al momento!" 
B) "Oh! esta me encanta y además me despierto con una sonrisa!"
 JÁ! 
ME RÍO! No porque digas que te despiertas al momento o de buen humor (que tampoco, ya que seguirás pidiéndole a cara de perro 5 minutos más, como todos), sino que me río porque jamás volverás a definirla con un "me encanta". La odiarás. Tanto como para escucharla y exaltarte. Como para pedir que la cambien. Como para salir de la ducha para cambiar de canción porque el maldito aleatorio ha decidido burlarse de ti poniéndotela cuando menos te la esperas. Como para dejarla como despertador para no "quedarte sin otra canción que te guste".

Pero es ley de vida, algo normal. El ser humano es un ser de gustos sencillos y si le quitas uno de ellos te odiará internamente. Y dormir está más que considerado como un gusto, y si esa canción que tanto te gustaba te lo quita... Haya la X!

viernes, 24 de junio de 2011

Ley y desorden

Desde hace un tiempo, está en mi poder un mechero en el que pone lo siguiente: "¿En qué estado de Estados Unidos está prohibido cantar en la ducha?; En Pennsylvania". Y me he puesto a indagar.

Si algo ha caracterizado al hombre durante el paso de los siglos ha sido la poca inteligencia que muestra, como Einstein dijo: "Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro". Un claro ejemplo de que Einstein tenía razón son las múltiples leyes que algunos países y regiones han adoptado durante su historia durante lo que debió ser un asombroso "momento de lucidez" de los autores.

El país con más casos, como no, es el de nuestros amigos los "yanquis":

De acuerdo con las leyes de Kentucky, una persona debe bañarse al menos una vez al año, parece ser que está comprobado que menos de una es mortal para el olfato humano y que con una es simplemente... desagradable. Tienen suerte, pues resulta que en Virginia no se puede tener una bañera dentro de casa. Si supierais la cantidad de presos que hay en las cárceles de Virginia por no saber eso!
También resulta que en Atlanta es delito atar a una jirafa a un poste de teléfonos o a una farola, así que si teneis una jirafa, ya si eso atadla a un parquímetro.
Otro problema con los animales lo tienen en Iowa, donde a los pobres caballos no se les permite alimentarse de las bocas de incendio... con lo apetecibles que son!
Una ley un tanto curiosa aparece en Jonesboro, Georgia. Parece ser que hace muchos años en dicha ciudad hubo una espantosa moda en la que todo el mundo decía continuamente "Oh, boy!". Un hombre, harto de escuchar a todas horas esas horribles dos palabras, decidió cambiar su vida radicalmente y pasar de digamos... una zapatería? Por qué no, una zapatería, a la vida política, hasta llegar a lo más alto y poder por fin prohibir esa estúpida y repetitiva muletilla local al grito de "U-S-A!". Y así surgió esa extraña ley que hace que si vas a Jonesboro debas pensártelo dos veces antes de decir Oh, boy si no quieres que la ira del pueblo caiga sobre ti.
Otros ejemplos aun más disparatados los podemos encontrar en Denver, donde puede caerte "un buen puro" si le prestas la aspiradora a tu vecino, o en Seattle, donde podemos ir armados hasta las cejas siempre y cuando no escondamos entre nuestra ropa un arma que mida más de 6 pies (una pistolita de 1 metro y 80 centímetros).

Además de estas leyes americanas y muchas otras más que podeis revisar aquí, existen también por Europa otras "pequeñas pinceladas de arte judicial".
Una vieja ley francesa prohíbe besarse apasionadamente viajando en tren, con lo románticos (con esto digo pesados babosos creídos) que ellos son! En Inglaterra está prohibido emborracharse cerca de una vaca, por si nos ponemos tontorrones y acabamos lamentándolo, y en Cork, Irlanda, resulta que todavía es legal atravesar a un escocés con una flecha, siempre y cuando no sea domingo. Si es que.. malditos escoceses!

lunes, 20 de junio de 2011

"Al que no corre, le vuela"

Hay días que no dejamos de hacer cosas. Días que se merecen un: "Uff.. no he parado en todo el %#*@ día", así, con una buena negrita, que se note. Nos pasamos las horas de un lado a otro, haciendo una cosa, haciendo otra, incluso haciendo nada. Aun así, no paramos.

Teniendo en cuenta el escaso tiempo útil que podemos sacar de las 24 horas (y un poquito) que el calendario gregoriano nos aporta, debemos tener claro que lo mejor que podemos hacer es aprovechar el tiempo. En concreto estoy hablando del tiempo que perdemos en desplazarnos de un lado a otro.

Si bajar de tu casa e ir hasta la facultad te llevaría a un paso normal, algo pachorrento incluso, unos 20 minutos, te llevaría la mitad acelerando UN POCO. 10 minutos ahorrados que hacen 20 con la vuelta. El doble si tenemos que volver por la tarde, y el triple si quedamos con los amigos para tomar (unos bastos o) unas copas.

En conclusión. Convertimos semanalmente en inútiles valiosísimas horas y horas al movernos de un sitio a otro, cabizbajos y concentrados en nuestro iPod. Todo por el simple echo de no caminar un poco más rápido. Oxigena tu cuerpo, ponte un buen tema de Prodigy que te anime y usa ese tiempo para estar con tus amigos, tu chica, tu perro o sólo en tu habitación tocando la guitarra mientras miras partituras en el ordenador (todos lo hacemos de vez en cuando, no te preocupes).


El tiempo que gastamos en andar (siempre que lo usemos como medio para llegar a un sitio, ya que si el fin es pasear no deberíamos considerarlo tiempo perdido, o sí) es tiempo que no aprovechamos. Tiempo que no se nos va a devolver y que hemos tirado a la basura por no haber querido ir un poquito más rápido.


Os reto a todos, os reto dos veces!! A que os replanteeis todo esto, y si lo pensais bien y aun así no estais de acuerdo... nos veremos por la calle mientras os adelanto por vuestro lado como una flecha!!

jueves, 16 de junio de 2011

"Mentiras y gomas"





Decían que por un lado borraba lápiz y por el otro boli... MENTIRA!
Lo único que hacían era deshacer y deshacer el papel hasta cargárselo por completo.

lunes, 13 de junio de 2011

Currículum Vitae

Cada uno de nosotros guarda en su interior infinidad de anécdotas, de curiosidades, de cosas que han hecho que les diferencian de otra mucha gente. Estas son algunas de esas cosas que vienen a la cabeza de uno a menudo  y que le dan a la vida ese toque tan especial.


Una vez tuve unas gafas en las que un lápiz hacía de patilla.
La última mascota que hubo en mi casa fue un camaleón.
Fui a "Cifras y Letras" e intenté ligar con Yolanda Castaño.
Soy ludópata.
En ocasiones me enciendo un cigarro con el anterior.
La primera vez que "hice novillos" fue a clases de guitarra en 5º de primaria.
Me quedo con toda cosa inservible que sea gratis.
No recuerdo la última vez que hice un examen sin chuletas.
Una vez casi se me queda un zapato en un tejado después de haber dicho textualmente "voy a hacer algo inteligente con mi zapato"
He llegado a perder 7 bolas de golf seguidas intentando cruzar un pequeño lago.
La noche pasada me confundí y salí con 2 tenis diferentes.
Me han arrancado 4 dientes en el dentista.
No me gusta el gin-tonic y tampoco el chocolate oscuro.
Tengo trazas de hipocondríaco.
La primera vez que lo hice sin condón no me dio tiempo a disfrutarlo.
Quizás sea la persona que menos se preocupa por su forma de vestir de toda la ciudad.
A veces me aburro y doy una vuelta en bus.
Tengo una cicatriz en la nariz por culpa de un trompetazo.
He jugado al juego de palmas de "Choco-choco-lala" casi un millón ochocientas mil veces.
Una vez gané un concurso de "a ver quién se lía con la más fea".
e  t  c
t 
c

Ahora ya conocéis algunas cosas más sobre mí. Hay muchas más, pero si me quedo tan pronto sin cosas que contar.. ¿qué sería de este blog?


lunes, 16 de mayo de 2011

Carameloraro

A pesar de lo que pueda parecer con ese título, no estoy aquí para hablaros de Pokémon. Se trata de la brillante y millonaria idea que un día un hombre tuvo de ponerle a un caramelo un palo. Su forma redonda y su manejabilidad conquistaron a toooodo el mundo.

Hoy, después de incluso años, me he decidido por comprarme uno de esos "Chupa Chups". Dicen que es bueno comerlos cuando alguien pretende dejar de fumar, así que hice el esfuerzo por pagar ese precio desorbitado que el euro ha colocado a la globalidad de "los chuches" y snacks y me he comprado uno de chocolate y vainilla.

Estaba harto de los caramelos cutres de recepción de hotel que duran en la boca 4 minutos y tienen un sabor espantoso, así que en cuanto agarré el palo esbocé una pequeña sonrisa.

Cogí fuerza y tiré del plástico. Cogí un poco más de fuerza y tiré de nuevo del plástico. Mordí un pequeño trozo que sobresalía y otra vez lo intenté, pero con los dientes. Se rompió. Repetí este paso varias veces; el resultado fue el mismo, pero cada vez con más baba. Cuando me di cuenta, me había quedado sin plástico del que tirar y el caramelo continuaba encapuchado. Incomprensiblemente, me armé de paciencia. Normalmente ya no tengo mucha, y cuando un estúpido caramelo lleno de babas me mira con aires de superioridad porque soy incapaz de abrirlo... incluso menos. Aún así, le di una última oportunidad y ataqué desde arriba. Conseguí hacerle una pequeña apertura con uno de los colmillos, mi lengua entró por fin en contacto (minimísimamente) con el caramelo, algo aparentemente bueno, pero no cuando tratas de abrir algo con la boca. Lo único que ocurrió fue una repentina segregación de saliva que puso aquello perdido (qué imagen tan poco agradable, lo sé, pero para que os hagáis una idea he visto bulldogs con los alrededores de la boca más secos).


Finalmente, pude hacer más y más grande esa apertura y conseguí desvestir la bola de caramelo con más pena que gloria. Hay veces que tienes suerte y abres los "chupas" a la primera. Cuando das el primer tirón y no sale... ya te preparas para lo peor. 
Hacía tiempo que me había hecho esa pregunta, pero ayer volvió a rondar mi cabeza... ¿Por qué no pueden hacer un envoltorio menos rústico?

sábado, 14 de mayo de 2011

El hombre que quiso ser eterno

Hace 2 años que se ha marchado y su voz todavía resuena en nuestros altavoces, sus letras aun se recuerdan y sus canciones se siguen versionando. Cumplidos los 2 años de su muerte, Antonio Vega todavía consigue erizarnos el vello cada vez que hace sonar una guitarra en sus manos.

Muchos caen, pero pocos se levantan. Capaz de ponerse en pie y batirse con gigantes, Antonio fue un luchador, un hombre abrazado a la vida. Y así nos lo quiso mostrar con sus canciones, su forma de hablar con el mundo.


Bebió del Elixir de juventud (extraído de la canción: Elixir de juventud), vivió la inmortalidad (Pasa el otoño) y quiso tener su edad: madura juventud (Palabras). Fue él quien amó la eternidad (Murmullo de tus manos) y juró no irse, no sin antes algo más que ver, aun es pronto para envejecer (No me iré mañana). Por eso no tuvo miedo el tiempo que se fue (Háblame a los ojos) y vivió el día, sin temores, sin el miedo de gozar (Estaciones). Y así, sin comprender la velocidad del tiempo (Enganchado a una parada de autobús), se preguntó eternamente cómo era el mundo al empezar (Océano de sol), aprendiendo a esperar (Hora del crepúsculo) y a darse cuenta de que es  tiempo de estar muy vivo (Mis amigos), es tiempo de gozar.


Genial letrista y mejor compositor, Antonio fue capaz de dejar su pincelada en el gran cuadro de la historia. Un suave toque de arte para este mundo irreverente y descuidado que sólo tras su muerte parece haber entendido lo que Antonio Vega sabía, y es que lo mejor de esta vida, no es otra cosa que su efemeridad; y siendo consciente de ello, aprovecharla al máximo a cada segundo..

jueves, 10 de febrero de 2011

Un día cualquiera

Si hay algo que la vida me ha enseñado, es que planear algo es el primer paso para no hacerlo.

Toda nuestra existencia se basa en las decisiones. La opción a o la b, con gas o sin gas, azul o rosa, ir o quedar. Y si no estamos escogiendo entre una cosa u otra, estamos perdiendo el tiempo intentando combinar ambas opciones en búsqueda de una perfecta y utópica alternativa, lo que Nietzsche llamaría: la "Super-opción".

Las cosas no funcionan así, o al menos no deberían hacerlo. Improvisar. Ser capaces de tomar una decisión en cuestión de segundos, sería perfecto. Sólo basta una frase, un simple "a que no hay huevos!?", para hacernos montar en un tren que no esperábamos tomar, una idea inesperada y que jamás se te habría ocurrido cuando te levantaste por la mañana de la cama.


Pero te encontraste solo delante del ordenador y te dijiste a ti mismo... "¿y si me hago un blog?"